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RUIDOS, SONIDO Y OTRAS YERBAS; 35 AÑOS DE HACER MEMORIA CON LA MUSICA

Con el concierto “De cara a la historia”, la agrupación celebró su trayectoria y el aniversario del Centro Cultural Universitario, en una velada de reencuentros y homenajes

Hay historias que también se cuentan con instrumentos, voces y canciones compartidas. La de Ruidos, Sonidos y Otras Yerbas volvió a encontrarse con su público este sábado 7 de noviembre, en el Teatro Gracia Pasquel, donde la agrupación celebró 35 años de trayectoria junto con el Centro Cultural Universitario (CCU) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Desde antes de las 18:00 horas, seguidores del conjunto comenzaron a reunirse para disfrutar de De cara a la historia, un concierto que recuperó piezas de distintas etapas de su recorrido y propició el reencuentro con antiguos integrantes.

Previo a la presentación, el Dr. Jaime Ríos Herrera, médico y docente universitario con cerca de tres décadas en la agrupación, explicó el sentido de esta celebración.

“Vamos a interpretar piezas de los conciertos que hemos presentado a lo largo de nuestra historia. Eso tiene mucho significado. Algunos exintegrantes también nos acompañan y van a participar”, compartió.

Al hablar de lo que ha significado su permanencia en el conjunto, la nostalgia acompañó sus palabras. Más allá de los escenarios, recordó los vínculos construidos durante los ensayos, las presentaciones y la convivencia.

Dr. Jaime Ríos Herrera

La celebración también estuvo atravesada por el recuerdo de quienes dejaron huella en la agrupación. Ríos Herrera evocó a cuatro compañeros fallecidos, tres de ellos fundadores, y a Saúl, cuya partida ocurrió apenas tres semanas antes del concierto. Su ausencia forma parte de una memoria que los actuales integrantes buscan honrar al continuar sobre el escenario.

“El grupo es un ícono y nosotros debemos seguir ese legado. Hemos tenido mucha aceptación durante todo este tiempo en ambos países”, expresó sobre el vínculo de Ruidos, Sonidos y Otras Yerbas con el público de ambos lados de la frontera.

Para el universitario, alternar la medicina, la docencia y la música requiere organización, pero también representa una fuente de bienestar.

“Administro muy bien mi tiempo. Ensayar y hacer música es para nosotros un desahogo, una forma de liberar mucho estrés”, señaló.

Desde esa experiencia, invitó a las nuevas generaciones a acercarse a la práctica musical y descubrir lo que significa compartirla con otros.

“Jóvenes, inclínense por una de las artes más bellas: la música. Nos brinda beneficios cognitivos y sociales. Aprendan a tocar un instrumento e intégrense a un grupo para hacer música en conjunto; van a descubrir los beneficios que puede traerles”.

Ya en el escenario, los sonidos andinos dieron paso a una velada de aplausos, canciones coreadas y un ambiente familiar, mientras una ligera brisa de lluvia y frescura acompañaba la noche en el exterior.

El programa inició con “La voz vivirá”, de Rodrigo Martínez Carrejo; “México de noche”, de Juan Fernando “Bebu” Silvetti, y “Perfume de gardenias”, de Rafael Hernández Marín, entre otras piezas. Después del intermedio continuaron “Bolivia”, de Gonzalo Hermosa González; “El comal y la olla”, de Francisco Gabilondo Soler, y “Yesterday”, de Lennon-McCartney.

Actualmente, la agrupación está integrada por Jaime Ríos Herrera, Guillermo Caballero Saucedo, Rodrigo Alberto Martínez Carrejo, Alejandro Carrillo Pastrana, Abner Julián Martínez Robledo, Sergio Adrián Rentería Navarrete y Daniel Armando Acosta Zubiate. Para esta celebración, compartieron el escenario con invitados y exintegrantes.

Así, el aniversario del CCU encontró eco en una agrupación que ha acompañado la vida cultural universitaria durante 35 años. Entre el recuerdo de quienes partieron y las voces de quienes siguen, la noche dejó escuchar una historia que continúa escribiéndose en comunidad.

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