El Dr. Daniel Dosal-Terminel, profesor de consejería en la Universidad de Texas en El Paso, plantea que entender qué buscan las niñas, niños y jóvenes detrás de una pantalla, puede ser el primer paso para ofrecerles alternativas desde el aula y fortalecer las relaciones humanas
Las pantallas están en las aulas, en los hogares y prácticamente en todos los espacios de convivencia de niñas, niños y adolescentes. Para el Dr. Daniel Dosal-Terminel, profesor de consejería en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), el reto para los docentes no consiste únicamente en limitar su uso, sino en comprender qué encuentran los jóvenes en ellas y qué necesidades están satisfaciendo a través de estos dispositivos.
Dosal-Terminel participó en el Foro Crecer en la era de las pantallas: impacto en la salud mental de la infancia y la adolescencia, donde impartió la charla Estrategias y herramientas a docentes por el uso excesivo de pantalla.
Durante su participación abordó algunos de los efectos que puede tener el uso excesivo de dispositivos en el desarrollo y bienestar emocional de los estudiantes, pero centró buena parte de su exposición en las herramientas que los educadores pueden incorporar desde las aulas.

“Para mí, lo importante es saber cómo y por qué los niños, adolescentes y jóvenes usan las pantallas, qué obtienen de ellas y qué están reemplazando. Si lo que buscan es conexión, movimiento o alguna otra necesidad, nosotros, como maestros, podemos pensar en cómo ofrecerles alternativas”.
Y una de esas alternativas, sostuvo, puede parecer sencilla: recuperar las relaciones humanas.
“Las relaciones que tienen hoy los jóvenes y los niños pueden ser pocas, incluso con sus propios maestros. Creo que es importante que nosotros, como adultos, les mostremos con el ejemplo cómo construir una buena relación”.
Otro elemento indispensable es enseñar qué ocurre detrás de una pantalla. No basta con saber utilizar una aplicación, un videojuego o una red social; también es necesario comprender los mecanismos diseñados para mantener la atención del usuario durante el mayor tiempo posible.
También advirtió que no todas las pantallas deben entenderse de la misma manera.
“Una televisión tiene un uso diferente al de un videojuego o un celular. Para mí, el celular es una herramienta muy importante, pero al mismo tiempo da acceso a muchísimas cosas, incluso a contenidos para los que una persona puede no estar preparada”.
Desde su experiencia en UTEP, Dosal-Terminel observa además un fenómeno particular en esta región: niñas, niños y adolescentes de ambos lados de la frontera comparten buena parte de una misma cultura digital.
“Quieren jugar los mismos videojuegos y ver las mismas series, pero el contexto cultural es diferente”.
Esa diferencia, explicó, puede observarse en la participación de las familias y en la manera en que se establecen límites. Mientras que la cultura mexicana suele conservar dinámicas familiares más colectivas, en Estados Unidos existe una mayor tendencia hacia la independencia de los hijos.
El especialista señaló que la disponibilidad y el costo de los dispositivos también pueden marcar diferencias entre ambos países y determinar qué tan temprano y con qué intensidad los menores tienen acceso a ellos.
Al finalizar su participación, Dosal-Terminel destacó la diversidad del público que acudió al Foro.
“Me encantó ver personas de diferentes áreas de la Universidad, de secundarias, preparatorias y bachilleres. El lugar estuvo lleno y vi a la gente muy interesada”.













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